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viernes, 8 de junio de 2012

Cuando el marisco era juguete de niños

Percebes, nécoras, vieiras, o bogavantes no fueron siempre apreciados.

El periodista Juan Carballeira lo escribía en el verano de 1933 en una popular revista. “Hace unos años (todavía ayer) el marisco no eran más que conchas, útiles únicamente para que jugaran los rapaces” y solamente se tenía algo de aprecio a las ostras o a las langostas.

Curioso.Aquellos niños no sabían que tenían entre sus manos, pequeños tesoros, que serían una estupenda fuente de ingresos y principal reclamo de la gastronomía estatal.

Fueron los turistas de otras partes de España (madrileños, andaluces, o catalanes) los que “hicieron cotizar en el mercado aquellas conchas que dejaban los marineros abandonadas en las playas” o que incrustaban en las paredes de sus casas blancas. Un ejemplo fue el de las vieiras que de apenas tener valor comenzaron a venderse en los años 20 a seis o siete pesetas la docena.

En su amplio reportaje, engalanado con fotos de diferentes mariscos que salieron de la cámara del fotógrafo Barreiro, Carballeira enumera la riquísima oferta gallega de mejillones, berberechos, longueirón, camarón, etc. Diferentes muestras, decía en tiempos de la República, de las exquisiteces que “dan las piedras de la costa de Galicia”.

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