Banner

miércoles, 13 de junio de 2012

La Inquisición

El Santo Oficio, control de enemigos del reino.

Rafael Lema

Es evidente que a estas alturas no se puede defender a la Inquisición y que ésta es, desde luego una mancha en la historia de la Iglesia, como explica el sacerdote e investigador Pedro Trevijano. Sin embargo su labor se centró mas en defender la uniformidad religiosa de la contrareforma, contra luteranos, iluminados, rivales políticos. Era como una FBI que el rey usaba para tener información completa de sus súbditos; y tambien una Stassi, un gran invento del poder como elemento de terror o control social. Su origen es, a la vez, político y religioso, Aunque hasta el siglo XII apenas ha habido persecuciones contra los herejes, los reyes empiezan a inquietarse ante las herejías, pues ven en las herejías semilla de revoluciones y en consecuencia empiezan a perseguirlas. La Iglesia se deja arrastrar por la oleada de intolerancia y se confunden los motivos religiosos y políticos. Los jueces son religiosos, al ser la Inquisición un Tribunal Eclesiástico, y los procedimientos empleados eran los normales en aquella época, incluida la tortura.


Jean Palou acusa a la Iglesia de haber encendido muchas hogueras “salvo, aunque pueda parecer extraño, en los países españoles e italianos donde reina la Inquisición” Dice “España. País donde la brujería corresponde a la Inquisición, hay que señalar pocos procesos exceptuado el de Logroño, donde seis brujos fueron quemados en 1610”. Si tenemos en cuenta que en el vecino Burdeos en esa misma época el juez De Lancre envió a la hoguera a quinientas personas, entre ellas numerosas jovencitas y niños. en Lorena el juez N. Rémy (+1612) envió a la hoguera a tres mil personas. Si pedimos un homenaje a un inquisoro algunos acostumbrados a leer psuedo hisroia nos puede tomar por descerebados. Pero hay uno que lo merece y mucho porque salvo a miles de personas, sobre todo mujeres (este es otro tema). Alonso de Salazar Frías, inquisidor y humanista español en el proceso de 1610, inquisidor de Logroño, votó contra las penas de muerte. En 1611 y 1612 realizó un viaje de ocho meses por las zonas embrujadas que le hicieron decir en 1612: “no hubo brujos ni embrujados en el lugar hasta que se comenzó a tratar y escribir de ellos”.




Sus métodos de investigación fueron tan concienzudos y científicos que han asombrado a los historiadores actuales, como preguntarles por separado y sin que pudiesen ponerse de acuerdo toda clase de detalles sobre el aquelarre, si bien se vio favorecido por la actitud escéptica ante la brujería de la Inquisición Suprema de Madrid, que exigía pruebas tangibles. Su conclusión fue: “No he hallado certidumbre ni aún indicios de que colegir algún acto de brujería que real y corporalmente haya pasado”. Gracias al apoyo que encontró en la Inquisición de Madrid, en España cesó la persecución de brujas, aunque aún todavía se derramó sangre como las ocho personas quemadas por las autoridades de Pancorbo (Burgos) en 1621, hecho que Salazar calificó de “la tragedia de Pancorbo”.


Peor todavía fue lo sucedido en Cataluña entre 1616 y 1619, donde las autoridades civiles ahorcaron a trescientos brujos y brujas, antes que la Inquisición lograse imponer su jurisdicción. el cese de la quema de brujas fue una medida muy impopular, sólo posible gracias al gobierno centralista de Madrid y a la autoridad de la Suprema Inquisición, pero con ello España se adelantó en este punto muchos años al resto del mundo (el proceso de Salem, en Estados Unidos, con 19 ejecuciones fue en 1692).

No hay comentarios:

Publicar un comentario